Entramado Dúo, sonidos de flauta y cuerdas

Por Ángel Ricardo Gómez
Fotografías Nicola Rocco

A ratos era como una parranda en Vargas. Loreley Pérez, actual directora de Las voces risueñas de Carayaca; Flor Pérez Évora, Juanita Évora, Luisa y Ariana Pérez, Andrea Paola Márquez. Mucha gente de aquella población acudió el 25 de marzo al concierto de Entramado Dúo. Es que una de sus hijas, Lorel Rodríguez, conforma el ensamble junto a Yhony León. Y están ahí para guataquear junto a ellos.  

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Antonio Lauro fue el compositor elegido para abrir la experiencia. El vals La negra, con arreglo de Nicaulis Alliey, inicia con un complejo solo de flauta a cargo de Rodríguez, que acompaña el cuatrista y guitarrista andino, Yhonny León.

Pero el concierto de Entramado Dúo sería más que un paseo por piezas instrumentales venezolanas. De inmediato el público pudo deleitarse con la dulce voz de Lorel Rodríguez interpretando un pasaje llanero de Guillermo y Marcos Hernández: Luna del Capanaparo.

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“Una vez escuché a Yhony tocando un joropo oriental y le pregunté de quién era, y me dijo que de Douglas Velásquez. El primero que me enseñó fue Casabito y limón; ahora haremos para ustedes otro de sus temas, Besos de sal”, presentó Lorel la tercera pieza, un sabroso joropo sucrense instrumental que invita a perderse entre sus cadencias sonoras y rítmicas.

Desde Luna del Capanaparo permaneció en escena como invitado el multicafético Xavier Perri, en el bajo. Ahora, sería invitada la cantante y fagotista Luisana Pérez, para acompañar un vals del fundador de Las voces risueñas de Carayaca, el maestro Luis Pérez Padilla. “Para mí, hacer un concierto que no tenga una pieza de mi abuelo, sería como no hacerlo”, confesó Rodríguez, al tiempo que interpretó Catia La Mar. “…Tanto que parecías una sirena / adormecida junto a la arena / que el Mar Caribe viene a arrullar”, le canta el maestro a aquel pueblito de casas de colores al que sorprende el intenso oleaje de la modernidad.

De pronto, la escena se trasladaba a una casona entre la neblina de Los Andes. Entre corredores y helechos, tinajas y sillas de madera, podían sentirse ahora los aromas a pizca, arepa de trigo y suero. Yhony León, con el acento característico de aquella región, quiso colocar también su toque al concierto y brindó al público un sentido bambuco que le compuso a su madre, Laura Yineth, quien estaba la sala.

De César Arrechedera, mejor conocido como César del Ávila, Entramado Dúo ofreció El manguero, un merengue venezolano, en la voz de Lorel Rodríguez.

Como un tributo al maestro José Antonio Abreu fallecido el día anterior, Xavier Perri quiso ofrendar un tema compuesto por él, titulado Pequeña danza, en el que una vez más participó como invitada Luisana Pérez. Con tintes melancólicos y nostálgicos, se trata de una canción muy hermosa que en este arreglo logra una magistral combinación entre los timbres del fagot y la flauta.

El bambuco, género que comparte Venezuela con Colombia, le tocó esta vez al autor colombiano Estanislao Ferro, Risa loca, un tema del siglo XIX interpretado por Lorel, quien luego presentaría el tema de Joan Manuel Serrat, La hora del timbre, adaptado a merengue venezolano.

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El maestro Rafael Ruiz Raga presente en la sala, compuso el tema Josefa, dedicado a su madre. Pues el dúo se lo dedicó por primera vez, cautivando a más de uno en el público incluyendo a Ruiz.

 

Del maestro Aldemaro Romero, a Javier Marín y Flor Pérez Évora. Poco a poco sonó con un interesante arreglo de Yhony León en onda nueva, con pinceladas de algunos de los temas más emblemáticos de Romero. Modernísimo de Marín, estrenada en Brasil con un arreglo para fagot y guitarra de siete cuerdas, deslumbraba ahora con un papel para fagot y flauta; y Sueña de Pérez adelantó la Navidad con un aguinaldo que es en realidad una canción de cuna para el Niño Jesús.

Con los coros de Luisana y Ariana Pérez, el concierto cerró en alto con la gaita de furro, El vendedor de flores, de Heriberto Molina.

Ante la petición de otra del público, sonó de nuevo la gaita pero esta vez con Aquiles Báez como invitado especial.

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Honrar a los ancestros, a los maestros, a la herencia. Cantar desde la esencia. Honestidad. Flauta y cuerdas al servicio de una música que habla de lo que hemos sido, de lo que somos y seremos. Lorel Rodríguez, de la costa; Yhony León, de los andes. Entramado Dúo ofrece al público una propuesta que brinda lo mejor de la música instrumental venezolana e iberoamericana, y los cantos desde una voz femenina impregnada de tierra, de sol y son. Toda una parranda costeña y andina que merece ser editada en un disco.