El Festival Caracas en Contratiempo es “resistencia cultural”, por Víctor Amaya

“No nos detenemos a pesar de que la situacion sea complicada. Estar a contratiempo es estar a contracorriente y uno tiene que buscar la forma para seguir el camino”, dice Aquiles Báez sobre la producción del Festival que llega asu cuarta edición. El presidente de Guataca dice que la iniciativa es por puro altruismo. “Todo se basa en algo que siento en estos momentos es muy importante: la fe en el país, en los músicos que están creando, en la música que se produce en Venezuela. Eso te mueve para crear un espacio de calidad en tiempos tan difíciles, no solo político y económico sino también en la música, donde hay mucha banalidad”.

Por eso, Báez y su equipo se asumen en lucha permanente. “Uno tiene que hacer como el ave fénix y surgir reinventándose”. El guitarrista asegura que aunque “todo cuesta”, los organizadores y participantes de los distintos eventos “estamos ahí como unos locos que trabajamos porque suceda algo importante en Caracas”.

El director de Guataca, Ernesto Rangel, ya está en la capital venezolana. Ahora pasa mucho de su tiempo en Nueva York impulsando las “Guataca Nights”, réplica neoyorkina de los conciertos regulares que nacieron en Caracas como vitrina de talentos emergentes. El primero de esos toques locales fue en su propia casa, bautizado por César Miguel Rondón, en íntimo. El primero abierto al público, en 2010, en su ausencia: estaba preso por haber sido director de Econoinvest cuando el gobierno de Hugo Chávez acusó a las casas de bolsa de delitos financieros que nunca fueron probados. El caso fue desestimado más de dos años después.

“Este gran movimiento musical ya no es emergente”, dice el también cuatrista y compositor -ambas discipinas aprendidas en un calabozo. “Esto trascendió a un movimiento underground y se ha concretado incluso fuera de Venezuela. Ahora, en el país tenemos una situación muy complicada y por eso planteamos el Festival también para servir de motivación a los venezolanos”, afirma Rangel.

Pero puertas adentro también había un clamor por organizarlo. Cuenta Ernesto Rangel que “varios músicos se me acercaron y algunos te dice que no se van para ningún lado, que el festival es muy importante. Gente como Jorge Torres nos planteó que mantener el evento los ayudaría mucho”.

El director de Guataca está consciente de que promover conciertos cuando la gente está haciendo colas para buscar comida puede ser, por lo mínimo, discordante. “Pero la respuesta fue que esto es un aliento, una forma de resistencia para la gente”.

Su socio Aquiles Báez dice que el evento sirve para mostrar cada vez más talentos jóvenes. “Yo quisiera hacer más conciertos de músicos emergentes, en lo persona. Pero también eso trae un problema porque acá en Venezuela la gente no conoce a sus músicos y no va a conciertos de los chamos porque no los conoce. Tenemos que crear plataforma para eso”.

Con real y medio

En 2016, el festival Caracas en Contratiempo no cuenta con uno de sus patrocinantes más importantes de ediciones anteriores, una de las empresas telefónicas del país. Fue una de las tantas marcas que se abstuvo de participar. “Nos argumentan temas de presupuesto. A veces no dicen que no pero ofrecen montos como si estuviéramos en el año pasado y todo ha subido 10 y 15 veces los precios”. Rangel sabe que las dificultades son reales., por eso valora a quienes sí se anotan en el patrocinio. “Apuestan a que el país se va a recuperar, y asociar su marca a un movimiento que viene creciendo los atrae”.

Para adaptarse a la estrechez de presupuesto, redujeron la programación, organizaron menos talleres y enfocaron esfuerzos en que menos es más. Por ejemplo, a diferencia de otros años, el festival en Caracas no abarcará más allá del circuito cultural de Chacao.

Antes estuvo en el teatro César Rengifo de Petare y otros en Catia y en el centro de la ciudad. Hasta Tiuna El Fuerte fue escenario. “Es cuestión de billete, de contactos, de desgaste. Es importantísimo que la cultura en Caracas salga de ese eje, pero estamos ahí porque están las condiciones dadas, con mucho apoyo del Centro Cultural Chacao y de Cultura Chacao. Sin ellos sería imposible hacer este festival. Nos concentramos en las cosas que sí podíamos hacer”, confirma Aquiles Báez, quien pide valorar as actividades en Lechería y Valencia, donde se hará el homenaje a Aldemaro Romero el 27 y el 31 de julio, respectivamente.

Dos referentes

Al creador de la “onda nueva” se le quería hacer un tributo desde el año pasado, pero era apremiante rendirle homenaje a Gualberto Ibarreto, debido a su frágil estado de salud. De allí surgió el disco que reúne distintos músicos y géneros. “Es la venezolanidad en sus valores más altos. Todos unidos a través de la música”, dice Rangel.

Este año cumplen la deuda con Aldemaro Romero. “Haremos dos conciertos. Uno es sinfónico con la Orquesta Municipal de Chacao -28 de julio-, con Florentino Mendoza que hizo la curaduría junto a Elisa Vegas. Allí habrá un par de piezas inéditas de Aldemaro, gracias a la colaboración de Elizabeth, su viuda”, explica Báez. Será, entonces, el esterno mundial de “Carnaval llanero” y “Joropo a millón”.

El guitarrista también anuncia que “el otro es un espectáculo con algunos de los cantantes más destacados de Venezuela y algunos noveles”, será el 30 de julio.

En el caso de Gerry Weil, dice Ernesto Rangel que aprovechan la publicación de la biografía firmada por Cristina Marcano para hacer un buen homenaje, “que le hacía falta”. En la tarima del Teatro Chacao se montarán el 31 de julio varios de los estudiantes del austríaco hecho venezolano, así como otros exponentes que “tocaremos temas de Gerry y otros dedicados a él”, confirma Aquiles Báez al agregar que “estamos hablando de dos referentes. Gerry ha sido maestro del 80% de los músicos que han dado de qué hablar en Venezuela”.

A ambos artistas se les celebra como unos vanguardistas. “Estamos hablando de dos referentes. No se puede hablar de la historia de la música en Venezuela sin hablar de esos dos personajes”, dice Báez.

Por otra parte, festival Caracas en Contratiempo incluye una celebración a la música afroperuana con concierto -el 29 de julio-, bailes y hasta talleres para su estudio.