Óleo: Fernando Fuenmayor y Daniel Requena pintan con sonidos su multiculturalidad


Miami y fusión son sinónimos. La corriente cultural dominante de la ciudad del sur de Florida, constituida como melting pot durante la segunda mitad del Siglo XX, apunta siempre hacia lo híbrido, lo variopinto, lo multisápido. Nada es vernáculo, pero todo es de allí. 

Óleo (2025) es el fresco sobre el cual el flautista y saxofonista Fernando Fuenmayor y el cuatrista Daniel Requena, dos residentes mayameros, vertieron, a través de canciones, su visión de esa multiculturalidad.   

Óleo tiene de Cuba, Argentina, Brasil, Italia y, por supuesto, Venezuela, el vértice en el que apoyan su compás de influencias los dos músicos, amigos desde hace más de una década. 

El buen gusto es el punto de partida. Fuenmayor y Requena confluyeron en un repertorio que propone cierta complejidad en su construcción melódica, pero que, al mismo tiempo, emociona. Es el caso, por ejemplo, de “No temas”, un bolero del argentino Chico Novarro (el autor de “Algo contigo”), que Fernando interpreta a dúo con Constanza Liz, cantante y violinista establecida en República Dominicana. 

Sí, Fernando canta. Canta con elegancia y expresividad. Es la primera que graba en ese rol en formato de larga duración, pero no suena como principiante. Para muestra, “Si a veces hablo de ti” (Manuel Alejandro/Ana Magdalena), un tema grabado otrora por “El Puma” José Luis Rodríguez. 

También exhibe su habilidad en el dueto de “Como dos extraños”, un tango (de Pedro Laurenz y José María Contursi) que comparte con Yasmil Marrufo como quien actúa en un bar, con sonido de copas de fondo y una chispa de espontaneidad que se agradece en tiempos de inteligencia artificial y de excesiva perfección tecnológica. 

En ese tango, Daniel Requena, quien es más conocido como cuatrista (ganó la edición de 2013 de La Siembra del Cuatro), toca la guitarra. Y lo hace en la mitad del álbum, incluyendo “Deixa”, joya de los brasileños Vinicius de Moraes y Baden Powell que contó con la uruguaya Patricia Ligia (bajista de Karol G). 

La venezolanidad, que, si bien está espolvoreada por sobre todo el cuadro, sale de relieve en el merengue caraqueño “Tengo tu amor” (Leonel Ruiz), tema con el que participaron el trombonista Joel Martínez y Mafe (María Fernanda Miquilarena), hija de venezolanos criada en Estados Unidos, finalista del programa televisivo de cazatalentos The Voice USA, que hasta entonces no había grabado música enraizada en su país de origen. 

También suena deliberadamente venezolana la versión en onda nueva —un atrevimiento— de “I Have Nothing” (David Foster/Linda Thompson), hit archiconocido en la voz de Whitney Houston y parte de la banda sonora de El Guardaespaldas (1992). Quien canta es Ana Sofía Morales, otro talento emergente. 

El álbum busca un balance entre las piezas con letra y las instrumentales. La que abre, con los ánimos arriba, es “Latino”, composición del argentino Luis Salinas que apunta hacia el jazz con sabor caribeño. 

Fuenmayor y Requena, uno en saxo y el otro con su cuatro, grabaron solos “Sicilian Blue”, pieza de la pianista japonesa Hiromi Uehara que se presta para un formato básico e intimista, distinto del de “Festa”, obra de Francesco Cafiso, saxofonista italiano al que conocieron por su actuación en el Festival de Jazz de Barquisimeto en 2012. En esta última, uno de los invitados es el virtuoso maraquero del Ensamble Gurrufío, Juan Ernesto Laya.

Dos trayectorias, un óleo

Formado desde los 6 años de edad en el Conservatorio de Música José Luis Paz de su tierra natal, Fernando Fuenmayor (Maracaibo, 1988) es flautista y saxofonista. Estudió con Luis Julio Toro, uno de sus máximos referentes, en el Conservatorio Simón Bolívar.  También aprendió de Lisse Daoust y René Orea en la Universidad de Montreal, Canadá. 

En el ambiente clásico, ha sido solista de la Orquesta Sinfónica del Zulia. En el popular, ha colaborado con El Puma, Oscar D’León, Ronald Borjas, Argenis Carruyo, Don Omar y Jerry Rivera. 

Su proyecto Matiz Ensamble, una agrupación de sofisticada música de raíz venezolana, gozó del visto bueno del maestro Aquiles Báez, quien lo invitó al festival Caracas en Contratiempo y al ciclo Noches de Guataca. También, participó en la grabación de Sotavento, del ensamble Compasses, nominado a Mejor Álbum Instrumental en los Latin Grammys 2020. 

A comienzos de 2025, protagonizó uno de los episodios del show web La Biblioteca Sessions, grabado en Miami, que se puede ver en Youtube.

Antes de emigrar, primero a Panamá, después a Chile y más tarde a Estados Unidos, Fernando conoció, en la edición de La Siembra del Cuatro de febrero de 2013, a Daniel Requena (Maturín, 1992), quien resultó ganador del máximo premio esa tarde en una ceremonia efectuada en la sala José Félix Ribas del Teresa Carreño. 

Desde entonces, comenzó su amistad con Daniel, quien fuera integrante del grupo Guasak4, agrupación que editó tres álbumes: Sabor GuasakPor el Medio Oriente y Por América Latina, editados en formado CD pero hoy disponibles en plataformas digitales.  él, como solista, editó su álbum como ganador de La Siembra del Cuatro, en el que tocaron algunos de sus ídolos: David «Zancudo» Peña, Cheo Hurtado, Nené Quintero.

Mucho trecho ha recorrido Requena desde que se inscribió, de niño, a una cátedra de cuatro con el profesor Elías Díaz en El Furrial, pueblo a escasos 30 minutos de carretera de la capital de Monagas. Aunque proviene del empirismo, ha profundizado en sus conocimientos teóricos. Estudió con Carlos Capacho en el Conservatorio Simón Bolívar. También, con Héctor Molina y Jorge Glem, integrantes del C4 Trío, con el que ha tocado en directo en varias ocasiones como suplente.

Requena ha triunfado en el Festival de Joropo de Villavicencio, Colombia, donde ha ganado en el renglón de Mejor Composición de Obra Inédita para Cuatro Llanero y de donde ha salido con el trofeo al Mejor Cuatrista. 

Desde que ambos se establecieron en Miami, comenzó a tomar forma un proyecto en el que Fernando cantaría, como lo hizo en un single reciente —“En tu pelo”— que grabó con Dani Barón.   

Hoy, ese proyecto es una obra lista para apreciar, con carátula diseñada por Giselle Brito y el aporte de músicos como el pianista peruano Kike Purizaga, el baterista Yilmer Vivas y el violinista Luis Navarro. 

Los colores del Óleo de Fuenmayor y Requena no se ven, pero se escuchan.   


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