La memoria popular corre siempre el riesgo de desaparecer. Viejos refranes, historias, poemas y canciones, pertenecientes a la cultura oral, van quedando en el camino como arena que se escurre entre las manos, hasta que alguien genera un registro por escrito y detiene su evanescencia, su caída en el olvido.  

Gracias a las recopilaciones del maestro Vicente Emilio Sojo (1887-1974), algunas piezas decimonónicas permanecen vivas en nuestro presente. Algo similar pasará gracias a los dos tomos de El Libro Real de la música tradicional venezolana, en los que trabajaron Mark P. Brown y su equipo. 

La edición más reciente contiene 570 piezas, de 220 compositores, ordenadas alfabéticamente en dos partes: la primera de la A a la J; la segunda, de la L a la Z. 

Brown recorrió pueblos de la geografía venezolana. Minucioso, corrigió errores e imprecisiones; recurrió a los propios autores, o a gente allegada en caso de que se tratase de artistas ya fallecidos, para procurar un registro fiel de las piezas en el pentagrama. 

Consultó a Henry Martínez, autor de “Oriente es otro color”; a Pablo Camacaro, el de “Sr. JOU”; a los hermanos Raúl y Miguel Delgado Estévez, integrantes de El Cuarteto; al de “Anhelante”, José “El Pollo” Sifontes. Lo mismo con Aldemaro Romero, Beto Valderrama, Enrique Hidalgo, Rafael Rincón González, Adelis Fréitez y Cruz Felipe Iriarte. En fin, se aproximó a muchos creadores, conocedores y entusiastas de la música autóctona. 

Recogió piezas muy antiguas, como valses de Federico Vollmer del siglo XIX, hasta joyas recientes de Cristóbal Soto, quien ha fungido como padrino de la obra, así como composiciones contemporáneas de artistas como Rodner Padilla (“El negrito ‘e Caja de Agua”), Jorge Glem (“Pez volador”) y Héctor Molina (“Pa’ mis compais”).   

Completó durante más de dos décadas un trabajo monumental y de hormiguita cuya importancia crecerá con los años.   

Cada partitura, va acompañada no sólo del título del tema y del nombre del compositor, sino también de su lugar de origen, su año de nacimiento y, donde corresponde, el de defunción. En el reverso de la página, además, viene la letra, lo cual facilita el trabajo a los cantantes. 

Cualquier músico venezolano —o extranjero curioso— capaz de decodificar ese contenido, puede tener acceso, esté donde esté, al tesoro del folclore venezolano. Merengues caraqueños, joropos orientales, pasajes, bambucos, todo expresado en lenguaje musical, ideal para maestros y aprendices.  

La historia

Entre 2016 y 2017, Brown y su equipo pisaron el acelerador de un trabajo en el que ya el multiinstrumentista nacido en Queens, Nueva York (1967), residente en Venezuela desde los 9 años de edad, había estado realizando desde 2001. 

Brown, de padre estadounidense y madre venezolana, se formó entre la Escuela Emil Friedman, la Lino Gallardo y el Conservatorio Juan José Landaeta. Estudió la guitarra popular, el chelo, el contrabajo, así como canto, teoría y solfeo. Curiosamente, fue durante su etapa como estudiante de la Manhattan School of Music, a donde fue becado en los años 90, cuando surgió su interés genuino por la música venezolana. 

Quien hasta entonces se había empapado de jazz, tocando —sobre todo, en rol de contrabajista— en agrupaciones como Caracas Jazz Band y Fusion 2000,  pensó que explorar la raíz tradicional sería tarea sencilla. Estaba equivocado. Descubrió su sofisticación, sus variantes entre una región y otra, su riqueza rítmica. 

Durante el proceso, notó que no existían transcripciones de muchas de las canciones que le atraían. No existían documentos que preservaran ese saber y ese sabor de lo local. Por eso empezó a hacerlo él mismo, hasta que acumuló información suficiente como para crear una publicación que pudiera compartir con los demás y poner al servicio de colegas y entusiastas.    

Lo de libro real viene de los real books, compilados de estándares de jazz escritos a mano, que se fueron completando y pasando, bajo cuerda e ilegalmente, entre estudiantes de la Berklee School of Music de Boston desde mediados de los años 70 hasta convertirse en contenido de cabecera de muchos.    

El Libro Real de la música venezolana es producto de un esfuerzo enteramente privado e independiente. Recientemente, celebró un bautizo en una edición especial del Jam Global, que Guataca presenta en El Maní, local salsero de El Doral, Miami.

El Libro Real de la música tradicional venezolana pueden adquirirse desde su página web: CLICK ACÁ. También pueden escribir directamente al email (si están en Venezuela, es la mejor vía): LibroRealVenezuela@gmail.com.

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