
Somos campeones del Clásico Mundial de Béisbol. Sí. Al fin, podemos celebrar ese título que tanto ansiábamos. Y lo celebramos subrayando un rasgo de nuestra cultura, nuestro folclore, nuestra raíz: El tambor.
Los tambores han sido el elemento distintivo de la celebración tras cada hit, cada carrera y cada ponche. Cuando García, Arráez, Suárez, Acuña o cualquiera de los héroes del equipo venezolano, alcanzaban las bases, veían hacia la guarida tocando un cuero invisible. Un tambor como inyección de ánimo, de orgullo y resiliencia. Un tambor para decirle a sus compañeros: Vamos, que sí podemos.
Las palmas abiertas golpeando el aire, al ritmo de cualquier festividad de Curiepe, Barlovento, La Sabana, Chuao, El Clavo y tantos pueblos de la geografía nacional, se volvieron el ritual camino a la gloria, al trofeo que levantaron los muchachos anoche en el Loan Depot Park de Miami.
Tocar el tambor era también un acto de fe; era una manera de persignarse tras hacer el trabajo y dejar el resto en manos de Dios, de San Benito o San Juan Bautista.
El tambor afrovenezolano estuvo presente en las afueras del estadio, en la grada, el dogout y el propio diamante, como un tótem. Un pedacito de casa que nos decía al resto de los compatriotas, jugáramos o no a la pelota, que también estábamos allí con ellos, soportando la tensión del marcador adverso o igualado, haciendo lo necesario para ganar.
Durante estas dos semanas, en las que los seleccionados y su equipo técnico lograron la gesta épica en siete partidos (venciendo a favoritos como Japón y Estados Unidos), la música de tambores, de la mano del béisbol, se volvió una especie de consulado sentimental.
En ella se encontraron los venezolanos, los que estaban en la plaza Alfredo Sadel de Caracas, en cualquier rincón de la provincia, en el propio estadio de Miami o en cualquier país remoto viendo el juego de madrugada, castigados por la diferencia horaria pero emocionados por el relato que se estaba desarrollando en la pantalla.
Venezuela es a partir de anoche una de las cuatro naciones del mundo que han ganado el Clásico Mundial de Béisbol. Y lo logró a su manera: cantando, bailando, sonriendo y golpeando unos tambores que hoy suenan más duro que nunca.