Festejo de Luz: César Muñoz en primerísimo primer plano


César Muñoz siempre ha sido músico. Aunque la mayoría lo tenga presente por números humorísticos en formato de comedia stand up, o por La Cata Musical, el caraqueño jamás ha dejado de tocar, arreglar y componer. Lo distinto es que ahora, apoyado en la producción del gran Juan Carlos Pérez Soto, dio un paso al frente en rol de cantautor y se retrató a sí mismo en un álbum, titulado Festejo de luz (2024). 

El EP de seis temas echa de mano del pop, la rumba catalana, la gaita zuliana, el rock, todo pasado por el barniz del autor. Una instrumentación limpia, al servicio de la canción, es el vehículo para letras reflexivas sobre temas universales. 

De “Cuando yo te conocí” brota la dulzura del nuevo amor. Pinta una escena en blanco y negro, un swing años 40 traído al Siglo XXI. César, incluso, hace scatting divirtiéndose en el solo, moviéndose entre armonías, hasta que se le suma una voz femenina encantadora que le da sentido a la historia. El cierre bien podría ser con un fundido de iris, como el de esas películas antiguas que muestran a la pareja feliz tomada de la mano caminando hacia el horizonte dentro de un círculo que se va comiendo la imagen.

“Festejo de luz” trataría la misma historia, pero en un episodio más adulto y nocturno, dentro de una balada rock tipo «Oh, Darling» de los Beatles, aunque no deje de lado la ternura del romance entrañable. Ya no importan los caminos, tú eres siempre mi destino, canta César al final de un puente que lleva hacia un atajo afrancesado, en el que subraya de las ventajas de la vida en pareja. La vie à deux, pronuncia él, como el título de la película de Clément Duhour de 1958. 

“Dentro de ti” no habla del amor romántico, pero sí del amor a una madre. César hace un viaje imaginario al interior de un vientre materno, la primera habitación de su vida, en la que va nadando al ritmo de una rumbita catalana, con cajón peruano, siempre susceptible a la percusión caribeña, a cargo de Richard Bravo.   

En “Candidato al amor”, en cambio, se pone los zapatos del padre ilusionado por el primer enamoramiento de su hijo. Le habla, lo aconseja, lo calma. Tienes el mundo a tus pies/ no hay nada como la primera vez./ Se abre una puerta y todo es mejor,/ porque en vez de un vacío, de pronto se siente calor. Un cuarteto de cuerdas le otorga un valor atemporal a los versos.

Mientras la raíz venezolana se muestra en “Llegar a viejo”, una gaita zuliana con sello Muñoz en la que reflexiona sobre la vida que comienza a una edad avanzada, la mayor experimentación la exhibe en “Pedalear”, la que cierra, filosofando sobre la experiencia del migrante. En versos muy rítmicos, teje la historia de cómo se marchó de Venezuela a Estados Unidos sobre un pop optimista marcado por el groove funky del bajo del gran Rodner Padilla y el swing de los teclados de Peter Wallace, pianista que ha trabajado con gente como Julio Iglesias, Herbie Hancock, Alejandro Sanz y hasta P!nk.

Además de Bravo, Padilla, Wallace y el productor Pérez Soto, las sesiones contaron con talentos como el del baterista Adolfo Herrera. También, con otro gran sesionista: el colombiano Camilo Velandia, guitarrista cuya hoja de vida destaca colaboraciones con gente como Jon Secada, Diego Torres y, de nuevo, Julio Iglesias. 

Hijo de carupaneros, César Muñoz (Caracas, 1970) estudió música desde niño. Piano, guitarra. Pasó por la sala del maestro Gerry Weil y la escuela Ars Nova de Caracas, hasta que decidió irse al prestigioso Berklee College of Music de Boston, de donde salió graduado con honores tras aprender de dirección orquestal, arreglos, música para cine y, sobre todo, canto. Hizo mucha música para publicidad, televisión y cine. A principios de los 2000, formó una banda con la que grabó un álbum titulado Dentro del papel, que piensa reeditar en la era de las plataformas digitales. De ese CD, un merengue caraqueño suyo, llamado «El preguntón», fue escogido para representar a Venezuela en el Festival de Viña del Mar de 2004 en compañía de El Pollo Brito, Alejandro Zavala, Marycel González, Simoney Romero y Benjamín Brea. Salieron hasta en Sábado Sensacional.

El humor es otra de sus pasiones. Todo (o casi todo) lo hace tiene un atajo hacia la risa. Su primer trabajo lo tuvo a los 16 años en la Alpargata Cantorum, un grupo coral humorístico. Fue a través de la comedia stand-up que alcanzó notoriedad más tarde en la movida caraqueña de principios de este siglo. El Efecto Chicharra, un espectáculo presentado en teatros al que le puso mucho empeño, tuvo éxito. Su canción de cortejo sifrino “Y yo y que qué”, que mostró en un programa de La Mega con Érika de la Vega y Ana María Simón, se convirtió en hit. También, su “GPS Carupanero”, construido sobre la Marcha turca de Mozart, que era parte del material que incluía en sus rutinas por locales como El Teatro Bar.

Muñoz, residente de Miami, compartió con los cantautores Claudio Corsi y Boris Bossio en la primera función de Guataca Nights en el sur de Florida. Desde allí, se ha desempeñado como productor en la cadena Univisión y suele participar como libretista en ceremonias de grandes premios de la industria musical iberoamericana como Los Latin Grammys, los Premios Lo Nuestro, los Latin American Music Awards y los Premios Juventud. Recientemente, abrió una plataforma de enseñanza de canto.

César no ha dejado de lado La Cata Musical, su proyecto personal de divulgación que le apasiona. Es un concepto que ha evolucionado, cambiando de formato y que actualmente se materializa en un canal de Youtube con más de 630.000 seguidores y casi 150 clips, y en presentaciones en directo. Aunque suele explorar artistas universales, desde los Beatles hasta la historia detrás de boleros famosos, su show más reciente da rienda suelta a una sus inquietudes recurrentes, objeto de sus indagaciones: La música de raíz tradicional de su país. 


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