María, Flor y Sal: El homenaje de Jorge Glem y Axzel Sequera a María Rodríguez


Dibujo de Priyanka Meena y diseño de Pegawai Ngaku Seniman

Pocos personajes logran mimetizarse con un pueblo al punto de encarnarlo. María Rodríguez (1924-2014) era —y sigue siendo— Cumaná. Oírla cantar es pasearse por la tierra de Sucre, bordear el Manzanares, recorrer la costa, sentir la brisa marina y el calor de los fogones. 

A más de una década de la muerte de aquella mujer a la que llamaban La Sirena de Cumaná, una de las grandes cultoras de la música de raíz oriental venezolana, dos músicos la homenajean desde suelo extranjero. 

María, Flor y Sal (2025), EP de seis temas asociados a la voz del personaje, reúne al cantautor y amante de la música oriental Axzel Sequera con el ilustre cuatrista Jorge Glem. ¿La misión? Abrazar el legado de la artista, manifestar en voz alta su admiración por ella, refrescar en nuestra memoria su arte. 

El joropo “Glosa nativa” (L: José Agustín Fernández; M: Ernesto Luis Rodríguez), una oda a la capital de Sucre, es la primera en sonar. 

Canta Axzel, quien, curiosamente, es sobrino de Hernán Marín (1940-2025), ídolo del folclore sucrense fallecido recientemente, por lo que el lanzamiento viene cargado inevitablemente con un dejo de tristeza y nostalgia. 

Glem no sólo toca ese cuatro que ha llevado por el mundo recibiendo ovaciones y generando expresiones de asombro, sino también la mandolina, un instrumento que le encanta y que es fundamental para la configuración del sonido sucrense. 

“Festín marino” (Rafael Salazar) sigue la fiesta. Y más adelante, suena otro joropo titulado “La mariposa” (María Rodríguez/Eduardo Fuentes). 

La obra respeta las particularidades del joropo oriental; ciertos matices que lo distinguen del joropo que se cultiva lejos de la costa oriental, no sólo en cuanto a arreglos sino en el modo de tocar los instrumentos. 

Como dicta la tradición, dentro de las maracas de Carlos Díaz las semillas de capacho corren con libertad como en un efecto cepillo, acaso imitando el sonido de las olas. Y el contrabajo de Elvis Martínez, maestro zuliano en fiesta de orientales, no deja demasiados silencios en los compases. No sigue necesariamente ese un-dos-un-dos tan marcado del joropo llanero.  

“Soy de Cumaná” (L: Axzel Sequera; M: Félix Calderón Chacín) propone un giro anímico en el álbum. La jota cumanesa es un género que suele combinar la nostalgia con el sentido de pertenencia: Yo no sé por qué mis ojos al acercarme a ti lloran/ ¿será el aroma del mar que con besos me enamora?

“La tierra me llama” (Santos Barrios), un merengue al estilo oriental, simpático como todo buen merengue, prepara el terreno para el clímax y el cierre de María, Flor y Sal, que llega con el joropo “Tiempos pasados”(María Rodríguez/Ernesto Luis Rodríguez). 

Irrumpe allí un acordeón, ejecutado por el estadounidense Sam Reider, con quien Jorge Glem creó Brooklyn-Cumaná (2022), álbum colaborativo que les valió una nominación a los Latin Grammys y muchas presentaciones, una de ellas en la serie de recitales en Youtube Tiny Desk, producida por la NPR, la radio pública de Estados Unidos.

Tras varias estrofas cantadas por Axzel, surge una voz femenina fresca como un guarapo de caña con hielo. Se trata de Nathasha Bravo, cantante cumanesa actualmente establecida en Miami. Juntos, a dos voces, subrayan los coros, mientras que el estribillo le deja pista libre al dueto de Jorge y Sam, reunidos de nuevo como en aquel “Matapalo y fuga” de su trabajo conjunto. 

Pasión por el Oriente

Curiosamente, Jorge Glem y Axzel Sequera son dos hijos de cumaneses y apasionados por Cumaná que, por circunstancias familiares, nacieron en Occidente. El segundo lo hizo en Maracaibo en septiembre de 1982. 

Ingeniero mecánico egresado de la Universidad Simón Bolívar, Sequera dejó el país en 2006. Pasó por Norman, Oklahoma, donde hizo estudios de posgrado, y después vivió en Bakersfield, California. Desde 2010, reside en Houston, Texas, desde donde empezó a divulgar clips en redes sociales tocando el cuatro y cantando música de Sucre. 

Axzel Sequera

De esos clips, pasó a grabar singles acompañado por gente como Glem, por su tío Hernán Marín, el bandolista José Gregorio Enis o Remigio “Morocho” Fuentes, fallecido maestro mandolinista que editó su último trabajo con sello de Guataca (Señor Joropo, 2021). 

Axzel conoció en Estocolmo, Suecia, a Jorge, cuando el cuatrista se encontraba de gira por Europa con el ensamble C4 Trío. De allí, nació una amistad y una camaradería artística que desembocó en las sesiones de mayo de 2025 en el estudio mayamero de Vladimir Quintero, ingeniero encargado de la grabación, la mezcla y la masterización.

Jorge Glem

Sequera consiguió una beca de la Houston Arts Alliance y apoyo de la Fundación One Sample, la cual, aparte de este tributo a María Rodríguez, impulsa programas que incluyen la digitalización de la obra de Hernán Marín, la difusión del trabajo de otros cultores y el impulso a nuevos talentos de la región.   

María, Flor y Sal no sólo suena en plataformas digitales. También ha sido editado en formato de CD. Mención aparte merece el dibujo de Priyanka Meena y el diseño Pegawai Ngaku Seniman, que recogen en una imagen el color, la gracia y la dulzura de la eterna sirena de los escenarios. 


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