
En la mina de la tradición venezolana, el merengue caraqueño es de las joyas más curiosas. Su síncopa peculiar lo hace distinto de todo lo que suena alrededor. Los tambores, el joropo, el vals, todos tienen pares fuera del país. De ellos, son más notorios los cables que los conectan con otras manifestaciones foráneas. Pero el merengue es una rara avis, sobre todo por ese corte en medio del compás —generalmente marcado por el chasquido del cuatro—, que resulta tan natural al oído de propios y tan raro al de extraños.
Jorge Luis Pernía, cantante larense que reside en Querétaro, México, quiso construirle un altar al género. Por eso, juntó temas que germinaron dentro de ese concepto con otros que se trajo de ambientes distintos para adaptarlos al 5×8 tricolor.
Receta de amor (2026) es un álbum que invita al baile pero también al estricto deleite del oído; sabroso pero sofisticado; venezolano, pero cosmopolita; y, por qué no, bien azucarado.
Pernía, miembro de la agrupación Santoral, dedica la obra a dos artistas fallecidos: a Henry Martínez, compositor de grandes gemas del cancionero venezolano contemporáneo, de quien canta “Sentida canción”, acompañado por la flauta de Manuel Rojas; y a Evio di Marzo, líder de la banda Adrenalina Caribe, clave en la historia de la música popular de fusión venezolana de los años 80.
De Evio, interpreta “De dónde viene tu nombre”, sacándola de su original 3×4 —como de vals—, moviéndole la cintura a la canción y envolviéndola en un manto de cuerdas, que acentúa el romanticismo de sus versos. El violín de Daniel Carrillo surge como la guinda de la torta.

“Receta de amor”, la que da el título al trabajo, es una creación de Ignacio Izcaray, de quien también versionó “Si te vuelvo a ver”, transportando sus versos de romance a la antigua, de un querer casi obsesivo: Si te vuelvo a ver, pediré prestada a la noche su piel/ y te haré un vestido de luna y satén.
Del mismo grado de enamoramiento es “Todo mi corazón”, clásico de Ilan Chester, que también abandonó su hábitat rítmico y se amerengó; y “Por si vuelves”, letra y música de Jorge Luis Chacín, grabada a dúo con Tito Pineda, quien grabó bajos, guitarras, cuatros, pianos, teclados, produjo e hizo arreglos, todo lo que hizo falta en el disco.
Pernía contó con músicos como Manuel Rangel (maracas), Carlos Franco (batería, percusión, cajón) y Paty Lozada(coros), así como con el trombonista Obeed Rodríguez, quien colaboró en temas como “Ya puedes volver” (Gilberto Ojeda).
Aunque Receta de amor se nutre principalmente de tinta venezolana, exhibe lecturas de piezas de renombrados autores latinoamericanos. El primero que suena, abriendo el LP, es José Feliciano (“Yo puedo vivir del amor”). De inmediato, le toca el turno al bate a Juan Luis Guerra (“Cancioncita de amor”) y, más tarde, a Francisco Céspedes (“Nadie como tú”).
Venezuela (y Lara) donde sea
Jorge Luis Pernía (Barquisimeto, 1976) ha cantado desde siempre, sobre todo desde que, con su hermano Luis Alfonso, destacado músico, y con un grupo amigos, fundó la agrupación Santoral bajo los crepúsculos larenses de principios de los 90. Como parte de ese ensamble, ha conjugado polifonías con elementos de la tradición sonora venezolana.
Santoral, que actualmente enfrenta el obstáculo de la distancia geográfica entre sus integrantes, ha producido ocho álbumes, ha ganado premios Pepsi (desde que existen), ha obtenido una nominación a Latin Grammys en 2011por el disco Más que enamorao y ha actuado bastante dentro y fuera de Venezuela.
Aparte de su labor musical, Jorge Luis trabaja en la industria farmacéutica. La crisis venezolana, como a muchos, lo empujó fuera del país en 2016. Una vez que hizo parte de la diáspora, inició en Guatemala un proyecto salsero llamado Malembe, que produjo un EP en 2024, titulado De amor no queda nada.
Desde los tiempos de la pandemia, Jorge Luis decidió sumergirse en merengue venezolano en alianza con Tito Pineda. Poco a poco, fueron convocando a colegas y amigos para macerar su receta, que se hizo desde estudios ubicados en Ciudad de Guatemala, Madrid, Barquisimeto, Santiago de Chile, Tampa, Houston, todo mezclado y masterizado por Antonio Socas en Murcia, sureste de España
A comienzos de 2026, el barquisimetano se mudó a Querétaro, México, desde donde celebra el lanzamiento de un álbum que ya puede escucharse a través de plataformas digitales desde cualquier lugar del mundo.