
A Miguel Siso no se le daban las matemáticas en la secundaria. Preocupada, Josefa, o Chepa —como la llaman cariñosamente—, levantaba a su hijo a las 5:30 am a estudiar cuando todavía era oscuro en San Félix. Estrujándose la cara, olfateando las arepas en el budare, el muchacho encendía la radio y sintonizaba Pentagrama Musical, cuya programación añadía una cucharada dulce a esos madrugonazos de álgebra y trigonometría. Sin saberlo, en ese ritual estaba construyendo el imaginario del artista que sería en el futuro.
Tras editar dos trabajos de música inédita y propia, uno de ellos ganador de Latin Grammy, el cuatrista guayanés aprovechó sus visitas recientes a Miami para reunir a un grupo conspicuos de colegas y grabar ocho temas que constituyen Radio 5:30 AM (Nesso Music, 2026), un homenaje a todo lo que salía antes del alba por los altavoces del reproductor familiar del hogar de su crianza.
Los primeros temas salieron de manera espontánea de un jamming en la residencia de Elvis Martínez en el sur de Florida. Junto a Miguel y al maestro contrabajista, estaba presente el flautista Fernando Fuenmayor. Pasada la medianoche, la parranda se puso buena cuando improvisaron en torno a “Pequeña gota de rocío”(Simón Díaz). Lo que resultó les encantó, a tal punto que llamaron a Carlos Urribarrí —guitarrista que regenta su propio estudio— para grabar de una vez. Y lo hicieron esa misma madrugada.
Tras la primera gota de rocío, pasaron a la segunda. El trío de Miguel, de nuevo junto a Martínez y Fuenmayor, pero con la adición de Adolfo Herrera como percusionista, se encargó de “Los doce”, el bambuco del colombiano Álvaro Romero que Ensamble Gurrufío trasplantó, como un injerto, a suelo venezolano.

María Fernanda González, mejor conocida como @maferbandola, virtuosa de la bandola nacida en Barquisimeto y criada en Guanare, protagoniza el tema que acabó subiendo el telón del álbum. Ella propuso el pasaje “Paseo real de Puerto de Nutrias” (Víctor Brizuela) y Miguel le respondió con “Rompeluto”, joropo del folclore, de modo que decidieron hacerlos en popurrí.
Las sesiones se registraron totalmente en directo. Siso fue estricto al respecto: cero retoques, nada de procesadores, ni de vaina metrónomos. Prefirió preservar la naturalidad y el espíritu del ensamble, en el que un trío es mucho más que tres integrantes.
Radio 5:30 AM, cuarto disco de Siso, se nutre de la emoción que surge del encuentro. Los sonidos de unos instrumentos a veces se cuelan en la microfonía destinada a otros. Un instrumentista reacciona in situ al planteamiento del resto. Ese modus operandi no es nada común en tiempos en los que la tecnología al servicio de la grabación profesional permite a los creadores esterilizar cada pista de audio y eliminar cada desperfecto por más mínimo que sea.

Los héroes de Miguel
En sus años de colegial, Siso adoptó la costumbre de grabar muchas de esas canciones en casetes directamente de la radio, a veces reusando las cintas, eliminando otra música cantada, usualmente pasillos y boleros que le gustaban a su mamá. Tenía cierta predilección por la música instrumental de su país. Por eso no le temblaba el pulso para grabar a agrupaciones como El Cuarteto o Raíces de Venezuela sobre, por ejemplo, Julio Jaramillo.
Cuando volvía del colegio o del Conservatorio CEMI, donde comenzó a estudiar formalmente antes de mudarse a Caracas y pasar al Iudem (Instituto de Estudios Musicales), se sentaba con su cuatro a sacar todo eso de oído. Era una fiebre intensa de joropo, merengue, onda nueva y calipso, de la que no se curó nunca.
Saúl Vera era uno de los artistas que figuraban en sus mixtapes. Ahora, lo tiene como invitado en su álbum, tocando la mandolina del joropo oriental “El maíz tostao” (Daniel Mayz), en el que también colabora Manuel Sánchez con las maracas al estilo sucrense.
También sonaba Huáscar Barradas, al que invitó para una versión experimental de “De repente” (Aldemaro Romero), en la que participa el pianista Gilberto Ferrer.
Juan Ernesto Laya, maraquero del Ensamble Gurrufío —ídolos de Miguel y de la mayoría de los músicos de su generación— participó en el “Pajarillo libertario”, grabado con el arpista Eduardo Betancourt, que cierra el disco.
“Es un para mí sueño —dice Siso—. Es una música muy importante en mi desarrollo. Es como lo que es para muchos tocar las canciones de los Beatles”.
Papá Cuatro
Miguel Siso ha trabajado bastante el cuatro solista, con el que ganó el festival la Siembra del Cuatro, en su tercera edición, tocando una versión en onda nueva envenenada de “Bésame mucho” (Consuelo Velásquez). De ella dejó registro en su álbum debut, editado bajo el paraguas del festival creado por Cheo Hurtado en 2004.
Identidad (Guataca, 2018), editado en Caracas cuando el músico estaba en vísperas de mudarse al extranjero, supuso un hito en su carrera. Es el ganador del primer Latin Grammy venezolano en la disputada categoría de Mejor Álbum Instrumental, cuyo trofeo ha caído en manos de luminarias como Michel Camilo y Tomatito, Hamilton de Holanda, Chick Corea, Arturo Sandoval y Chucho Valdés.
Itinerante (2021) siguió la línea de Identidad: composiciones propias, melodías cantables, un concepto bien definido que abraza las canciones, el título y la portada diseñada por Bárbara Sánchez. Pero en esa ocasión, habló desde su experiencia como migrante venezolano con base en Dublín, Irlanda.
Miguel, quien actualmente reside en Madrid, fue parte del elenco de Papa Cuatro, la obra musical concebida por Juan Souki, presentada en el Colony Theatre (2022-2023) y producida por la compañía Miami New Drama, que hila historias de migrantes con el cuatro venezolano como denominador común. En ese montaje, compartió, entre otros, con tres instrumentistas ya mencionados, presentes en su nuevo trabajo: Mafer Bandola, Adolfo Herrera y Eduardo Betancourt.
«El cuatro es un instrumento de reunión —reflexiona—. Un elemento integrador»
Esta vez apeló a ese poder de convocatoria del instrumento nacional. Dejó de lado el protagonismo que tuvo en otras obras y se dedicó, casi en su totalidad, a acompañar. Así lo hizo en el vals “Juliana” (Lionel Velasco), en el que grabó junto al flautista Eric Chacón, y en el merengue “El saltarín” (Luis Laguna), en el que arranca cantando a dos voces con el trombón de Joel Martínez.
Todo pasó por las manos de Alexis Soto, el más joven del equipo, talentoso ingeniero formado en Berklee College of Music becado por la Fundación Cultural Latin Grammy, que ha trabajado con gente como Esperanza Spalding y Carlos Vives. Él, que también grabó maracas en el primer tema, se encargó de que la mezcla y la masterización unificaran piezas recogidas en contextos de grabación diversos.
Ocho temas es poco para la copiosa cantidad de música, proveniente de esa etapa formativa de radio madrugadora, que alguien como Miguel Siso puede tocar de memoria con sus colegas y amigos, como el profesor Martínez, Laya, Adolfo Herrera y compañía. Por eso, es muy factible en el horizonte una segunda parte de Radio AM 5:30, quizá colaborando con los compatriotas que andan por territorio europeo. Por lo pronto, hay suficiente material para gozar.